La Artrosis en el gato

 

¿Qué es la artrosis?

La artrosis consiste en un envejecimiento de las articulaciones, provocando una destrucción progresiva de los cartílagos, que pierden gradualmente su papel de amortiguadores y dejan expuestos a los huesos, provocando un dolor constante y sostenido en ellos.

La artrosis es el segundo problema más desarrollado por los gatos mayores de 12 años y en el 90 % de los casos aparece de forma espontánea, sin saber la causa.

 

 

¿Cómo se manifiesta?

La artrosis no es necesario que se manifieste con una cojera. En la mayoría de los casos se trata de una serie de cambios a nivel comportamental:

1- Disminución del acicalamiento: veremos a un animal que apenas se asea, esto conlleva la aparición de un pelo mate y una acumulación excesiva de pelo muerto en su zona de descanso.

2- Disminución de los movimientos: el animal tendrá dificultad para saltar, realizará saltos más cortos, sus movimientos serán más rígidos y observaremos una disminución del tiempo de juego durante el día.

3- Disminución de las interacciones: nos encontraremos ante un gato más solitario, menos mimoso, con aumento de las vocalizaciones y reacciones de evasión.

¿Cómo se llega a un diagnóstico de artrosis?

El diagnóstico se basa en tres puntos clave:

1- Anamnesis: consiste en toda aquella información que pueda aportar el propietario del animal, como cambios de higiene, menos juego, aislamiento, edad del animal...

2- Examen físico: manifestaciones de dolor durante la palpación, presión y manipulación de ciertas articulaciones del animal.

3- Pruebas de imagen: la radiografía es la prueba más utilizada en estos casos. Un 90% de los gatos de más de 12 años presenta signos de artrosis en el control radiográfico. El codo y la cadera son las localizaciones más frecuentes de la artrosis, a menudo asociada a lesiones en la columna vertebral.

¿Podemos tratarla?

Tras la realización de diferentes estudios se ha visto que un 75 % de los propietarios consideran que la artrosis afecta a la calidad de vida en gatos mayores de 8 años. Por ello es tan importante realizar un diagnóstico precoz y poder iniciar el tratamiento adecuado.

El tratamiento de la artrosis consiste principalmente en la utilización de antiinflamatorios, analgésicos y protectores articulares, combinados según las necesidades del animal.

A veces también es necesario realizar un cambio en la dieta del animal, debido a que el sobrepeso puede aumentar el dolor que padece al sobrecargar las articulaciones.

No es un tratamiento curativo, estamos ante una patología crónica del animal. Pero sí podemos apreciar un cambio significativo en su calidad de vida.

A menudo se observa una mejoría en la voluntad de saltar y en la altura del salto. Se reduce la manifestación del dolor durante la palpación de las articulaciones. Se observa también una mejoría significativa en el temperamento del gato, el animal estará más activo y podrá tener una vida diaria más normal.